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viernes 15 de julio de 2011

Dogo Argentina

Breve reseña Historica

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Esta raza es originaria de la provincia de Córdoba, situada en la región mediterránea del territorio de la República Argentina.
Su creador fue el Dr. Antonio Nores Martínez, miembro de una tradicional familia de esa provincia y de profesión médico. Su pasión por los perros, tal vez por legado familiar, lo llevó, en el año 1928, a fijar las bases y un estándar para una nueva raza canina a la que denominó Dogo Argentino. Su trabajo partió del cruzamiento metódico entre varias razas puras con el " Viejo Perro de Pelea Cordobés ", ejemplares estos de un gran poder y fortaleza, pero inestables psíquica y genéticamente, productos de un mestizaje de Mastines, Bulldogs y Bullterriers, y que eran muy conocidos y apreciados en esa época entre los fanáticos y encarnizados peleadores de perros, actividad común por ese entonces y donde se mezclaban todas las clases sociales. Tras una intensa y minuciosa selección y estudio de caracteres, en varias generaciones, logra su objetivo, formando la primera " familia ". En sus orígenes, fue considerado por muchos como un perro de lidia, pero el fervor por la caza del Dr. Nores Martínez hace que le dé participación en una de sus habituales partidas de " montería ", donde quedan demostradas sus cualidades a esos fines, pasando a ser figuras principales en todas sus salidas. Así se convirtió rápidamente en un excelente " Perro de Montería ". Esta misma metamorfosis lo lleva hoy, a través de los años, a ser un can versátil en sus funciones, puesto que ha demostrado ser un noble ejemplar de compañía y un fiel e infranqueable protector de lo que ama. Su fortaleza, tenacidad, olfato y bravura, lo hacen inigualable dentro de los canes de jauría para la caza de jabalíes, pecaríes, pumas y otras especies predadoras de la agricultura y la ganadería, que habitan las vastas y heterogéneas regiones del territorio argentino. Su armonía y su balance, la excelente musculatura, propia de un atleta, lo hacen el perro ideal para soportar largas travesías bajo climas muy diversos y, tras ellas, sostener un arduo combate con la presa perseguida.
El 21 de mayo de 1964, es reconocido como raza por la Federación Cinológica Argentina y por la Sociedad Rural Argentina, quienes abren su " Registro Genealógico ", iniciando su inscripción.
Recién el 31 de julio de 1973, es aceptado por la Fédération Cynologique Internationale, como la primera y única raza argentina, gracias a la vehemente pasión y al inigualable trabajo y esfuerzo del Dr. Agustín Nores Martínez, hermano y continuador de la obra del creador.










A continuación haremos referencia a la conjunción de diez razas que, junto con sacrificio, sapiencia y tenacidad de sus creadores, convirtió al Perro de Pelea Cordobés en la primera raza argentina. El Perro de Pelea Cordobés legó a sus descendientes combatividad, el Pointer venteo olfativo, el Gran Danés tamaño, el Boxer mansedumbre y vivacidad, el Bullterrier insensibilidad al dolor, el Mastín Español rusticidad y potencia, el Bulldog Inglés amplitud de pecho y valor, el Dogo de Burdeos mandíbula contundente, el Irish Wolfhound instinto de cazador de fieras y el Mastín de los Pirineos completa el cuadro dándole al nuevo ejemplar de Caza Mayor el color blanco y el tamaño, tan necesarios para la función que se dedica esta raza.

Los datos de esta página y la de todas las razas que se mencionan posteriormente, fueron sacados del artículo publicado en la Revista "Gruñi2" en Octubre/Noviembre de 1997, por el sr. Rubén Passet Lastra, amigo íntimo de los Nores Martínez, juez especialista de 39 razas y asesor del Comité de standard de los Estados Unidos.

La ilustración de más arriba fue sacada de la tapa del libro Todo Acerca del Dogo Argentino - Víctor A. Valiño - Editorial Plus Ultra






El noble Dogo Argentino



Desde cachorro se manifiesta apacible, y hasta algunos que no conocen la raza, lo podrían tildar de apático, pero nada que ver, es un animal jovial que no es inquieto ni alocado, alegre y expresivo de sus sensaciones con su particular movimiento de cola describiendo círculos, para agasajar a quienes quiere, con su saludo, para luego, si lo acarician, empezar a besa las manos o con lamidos, y ya con más confianza, estos lamidos se extenderán a nuestro rostro para saludarnos. Tiene buena memoria y sabe recibir órdenes, es constante y dúctil, paciente y valiente, se adapta bien a la familia y convive con ella, si esta lo hace participar en juegos y entretenimientos.

Es un perro de ladrar poco como la mayoría de los perros de caza mayor, lo hace frente a situaciones desconocidas para él, o frente a agresiones de extraños, donde ladra vehementemente, o sea que ladra cuando tiene que ladrar, no porque ladra el perro del vecino, y cuando sucede algo grave, manifiesta un ladrido rítmico y constante. Muchos quedan asombrados por la resistencia que tiene esta raza ante situaciones que le causan dolor, golpes, heridas, inclusive fracturas, raramente expresan el dolor que sienten y si su dueño no se da cuenta en atenderlas a tiempo, puede tener consecuencias lamentables.

El dueño de un Dogo Argentino, como en la mayoría de los perros grandes y fuertes, debe ser una persona segura de sí mismo, imperativa y dominante y en lo posible amante de la actividad al aire libre o en el campo, que le guste frecuentar el río o la playa, no sólo en vacaciones. Lo importante en todos los casos es inducirlo a la sociabilización ya sea con personas u otros animales, desde los primeros momentos.

El dogo no es un perrito para vivir en un departamento, ni en un canil separado de la familia, sí se puede adaptar a una casa con cierta superficie de terreno y que su dueño se tome el trabajo de hacerle un poco de ejercicio de acuerdo a su físico.

Este perro tiene que ser sociabilizado de cachorro y su educación no debe ser realizada con violencia y malos tratos; tampoco estar encadenado ni alejado de la familia, sólo estaríamos potenciando convertirlo en un perro huraño e irascible, modificando su esencia y convirtiéndolo en un perro incontrolable y no querido.

El no dejarlo jugar con los niños de la familia, de cachorro, y separarlo y atarlo, puede ser tomado por él como un aislamiento, o un castigo, al no dejarlo participar en juegos y no conocer sus razones podemos afectar también su psiquis, ya que él en todo momento quiere participar y nos busca, entonces démosle el gusto, caso contrario, si piensa en aislarlo, elija otra raza.










El Dogo Argentino, un perro versátil


Aunque el Dogo Argentino fue creado como fin primordial para la caza mayor, no hay que olvidar que las razas que se utilizaron para conseguirlo también le aportaron unas cualidades que no son muy conocidas.

En primer lugar, hay que desechar la idea del Dogo Argentino como un ser fiero y terrible. El único que es fiero y terrible es el dueño irresponsable que ha hecho así a su perro.

El Dogo es un perro de carácter extraordinariamente equilibrado, muy inteligente, aunque también bastante tozudo. Es por eso que, si va a ser adiestrado, lo ha de ser por manos expertas y no por aficionados.

A lo hora de convivir en casa es un perfecto compañero para toda la familia y se va a comportar como un "perro faldero" con los miembros de la misma; buscará incansablemente las caricias y aguantará estoicamente las travesuras de los miembros más jóvenes de la casa, jamás gruñirá a nadie de la familia, lo que no quita que a la hora de defender a los que considera suyos y a las propiedades de éstos se convierta en un implacable perro de guarda y defensa.

Es precisamente en estos dos puntos, la guarda y la defensa, sobre los que me gustaría incidir, pues son los más desconocidos, aunque, como ya he dicho en un principio, el Dogo Argentino se creó primordialmente para la caza mayor, en la es ciertamente insuperable por su fuerza, arrojo y valor.

Si a estas tres características (fuerza, arrojo y valor) le sumamos el carácter equilibrado y la inteligencia, tendremos una raza que, aparte de su instinto natural por la caza, también tiene un instinto natural para la guarda y la defensa.

De hecho, la Policía Federal Argentina y el Ejercito Argentino lo vienen utilizando desde hace años como perro de guarda y defensa. También cabria destacar que sólo las razas más equilibradas e inteligentes se utilizan como guía de ciegos; pues bien, el 12 de Mayo de 1968 nació "Dana", una Dogo Argentino que sirvió hasta su muerte como guía de invidentes.

Texto: Pedro A. Cuesta Tobajas - Revista El Mundo del Perro (España) - Julio 1996


Las otras caras del Dogo Argentino



Cuando oigo hablar del la utilidad del Dogo Argentino, como siempre que se trata de un perro especializado en una labor concreta, parece como si despreciaran sus otras posibilidades, como si fuera de lo que es la caza y su entorno no hubiera lugar donde ubicarlo.

Para cumplir con eficacia su cometido cazador, el Dogo Argentino posee una serie de características físicas y psíquicas, potenciadas selectivamente mediante gimnasia funcional generación tras generación, que han dado lugar a un fenotipo concreto. Pero dicho fenotipo no es tan exageradamente limitado por su especialización como algunos pueden llegar a pensar. El Dogo Argentino puede mostrarnos diversas caras.

Como perro familiar. Habiendo criado durante años diversas razas de utilidad, no puedo dejar de establecer ciertas comparaciones que faciliten mi exposición. Y cuando hablo de criar lo hago desde el prisma del "criador de sofá", es decir, los perros habitan familiarmente mi casa y son educados en severas normas de convivencia, pero también son "consentidos" en esa íntima relación de abrazo y caricia que autentifica y relaja. Pues bien, los Dogos Argentinos me recuerdan mucho a los Boxer por su dulzura, su sensibilidad y su deseo de agradar. Son comparativamente menos "revoleras", más controlados y comedidos en sus acciones dentro del hogar, menos explosivos en sus manifestaciones emocionales. Además resultan menos infantiles, como si su neotenización fuera menos marcada, aunque su umbral de paciencia con los niños es también muy alto. Es decir, el Dogo Argentino es absolutamente recomendable, con la seguridad de acertar.

Como perro de guarda. Si la primera pregunta de quien se interesa por una raza canina físicamente poderosa versa sobre cómo se porta en casa, la segunda se refiere a su disposición como guardián. Entendiendo la guarda como actitud nata en algunos perros y no como un instinto, podemos afirmar que el Dogo Argentino bien canalizado puede llegar a ser un eficaz guardián. Todos los ejemplares que he tratado mostraban desde muy jóvenes una actitud de desconfianza clara, pero no exagerada, ante la aproximación de un posible intruso. Pero al faltarle ese punto de reacción histérica propia de otras razas, resulta relativamente fácil inhibirla si la reprimimos o la frustramos. Por el contrario, si la motivamos metódicamente, esa actitud se traducirá en un comportamiento adecuadamente fijado, lo que, unido a su valor y tenacidad, dará como resultado una utilidad como guardián absolutamente fiable.
Cabe destacar que muy pocas razas poseen el equilibrio que presenta el Dogo Argentino entre su actitud de guarda y su comportamiento como perro familiar, dos aspectos que, como muchos tristemente conocen, suelen ir uno en detrimento del otro.

Como perro de defensa. En el caso del Dogo Argentino, adquiere su máximo sentido la frase "lo cortés no quita lo valiente". Quien identifique perro de defensa con perro hiperagresivo o perro de buen carácter con perro inútil se equivoca totalmente. Los que saben de esto convendrán conmigo que un buen perro de defensa se fundamenta en un sólido instinto de caza, capaz de ser ritualizado y un buen equilibrio psíquico con respuesta adecuada a los estímulos recibidos, todo ello arropado por un físico poderoso y buenas dosis de coraje y tenacidad. Tal parece como si estuviéramos describiendo las aptitudes de un Dogo Argentino ideal.

Como perro de utilización lúdica. En este campo el Dogo Argentino encuentra un paisaje variadísimo donde brillar con luz propia. Es aquí donde muestra su cara más atractiva para el gran público, ese que accede al perro más por un impulso de capricho incluso estético que guiado por la necesidad o el sentido práctico. Por supuesto que la caza es una actividad lúdica, como asimismo lo es la competición deportiva con perros de utilidad. Pero no son menos importantes todas aquellas posibilidades que cada propietario puede disfrutar con su perro como pretexto, como parte indispensable o como simple acompañante.
Todos los que hayamos recorrido kilómetros como entrenamiento o por puro placer sabemos del gran papel motivador que representa un perro. La belleza poderosa de un Dogo Argentino en movimiento es el catalizador ideal para hacer generoso nuestro esfuerzo y alcanzar la comunión con el entorno.
Educar o adiestrar un Dogo Argentino no es un capricho o un lujo, ni ha de significar necesariamente entrar en competencia con nadie. Adiestrar un perro es la mejor manera de conocerlo y disfrutarlo plenamente. El proceso por el que se logra el aprendizaje y dominio de los distintos ejercicios establece una relación muy especial entre maestro y alumno y desarrolla aspectos determinantes del comportamiento como la dependencia y la sumisión jerárquica.
Un paseo a caballo, ya de por si extraordinario, pasa a ser algo de difícil descripción cuando lo enriquece la compañía de nuestro perro. No hay nada como la conjunción vital y estética de estos dos magníficos animales que remueven nuestros más ancestrales recuerdos como especie. Los que tenemos la fortuna de haberlas disfrutado guardaremos siempre esas vivencias como parte de nuestra intimidad más feliz.
La bicicleta nos permite asimismo placenteras sensaciones de ritmo y armonía con nuestro animal, de tal forma que casi no concebiremos la una sin el complemento del otro. El mantener nuestro perro en óptimas condiciones resultará no sólo sencillo, sino incluso beneficioso para nuestro propio estado físico.

Como veis, el Dogo Argentino es un perro con muchas caras, a cual más atractiva o espectacular y algunas de ellas por desvelar. Con mi más sincero respeto por todos aquellos que aún siguen interpretando al Dogo Argentino como un perro restringido a su original función cazadora he querido aportar un granito de arena para, una vez más, derribar muros y ampliar horizontes. Animo, de todo corazón, a quienes se interesen por esta imponente raza para que se interioricen y compartan la aventura de la vida de un Dogo Argentino en la seguridad de que verán colmadas todas sus expectativas, sean cuales fueran éstas.

Poseer un Dogo Argentino es realmente coronar la cumbre.

Texto: Julio Beberide - Revista "El Mundo del Perro" (España) - Julio 1996








Verdades y Mentiras sobre la raza

Quizá uno de los grandes problemas de nuestra raza no sólo sea desconocimiento que existe de la misma, sino que más grave es y principalmente el mal conocimiento.

Es muy común escuchar hablar del Dogo Argentino a personas que jamás tuvieron un contacto directo con la raza y sólo lo conocen a través de fotos o comentarios.

A mi como a muchos otros propietarios de un Dogo, mil veces nos ha pasado de cruzamos con alguna persona y escuchar como esta le dice a su hijo/a "¡¡¡cuidado, no lo toques o no te acerques que es un Dogo!!!, o la lamentable frase del "perro asesino".

Uno después de unos años, se va acostumbrando a dichos comentarios y en lugar de mirar con bronca a dicha persona, hace de cuenta que no oyó nada y trata de demostrarle a la gente que eso no es cierto. Así suele suceder que muchas de las personas que afirmaban dichas falsedades, al tiempo de conocerlos o de verlos pasear por el barrio, van cambiando de opinión y diciendo que al menos el Dogo que tiene su vecino es cariñoso y de buen carácter.

La realidad de nuestra raza, es que el Dogo Argentino es un perro de carácter equilibrado, compañero y muy dócil con los niños.

La principal función para la que fue creado el Dogo Argentino, es para la caza mayor y en especial para la caza de montería. Una de las características de este tipo de caza, es que se lo hace con los perros y a cuchillo, por lo que existe una gran confianza entre el cazador y sus perros. A su vez se lo hace en jaurías, integradas generalmente por cuatro Dogos, por lo que deben tener un carácter equilibrado tanto entre sí como con el cazador.

Funcionalidad de la raza

El Dogo Argentino es indiscutiblemente la mejor raza canina para la caza mayor. Tal es así que en numerosos países donde existen razas que cumplen dicha función, igualmente se ha impuesto el Dogo Argentino como el de mayor valor y tenacidad.

Por los cambios en las costumbres de nuestro país, nuestra raza se ha ido adaptando a otro tipo de funciones, como es la guardia, la compañía y ha pasado notablemente las exigentes pruebas realizadas por la policía y las fuerzas de seguridad, como perro para dichas funciones. Como la gran mayoría de los perros, el Dogo Argentino, es territorial, por lo que defenderá su territorio de todo intruso que quiera ingresar o apoderarse del mismo. Si bien no es un perro específicamente de guardia, cumple dicha función asombrosamente.

Con la familia es un perro sumamente cariñoso, principalmente con los niños, con los cuales es sumamente paciente con los juegos bruscos.

Si bien han existido casos de ataques de Dogos a personas, estos han sido episodios lamentables y esporádicos. Realmente los casos de mordidas de Dogos Argentinos, según las estadísticas del Hospital Pasteur, han sido muy pocas en comparación con razas más populares y de las cuales se tiene un concepto como de perros de buen carácter.

Nunca podemos acusar a una raza e inclusive a un perro de ser el culpable de agresividad. Si existe un culpable es su propietario, pero principalmente su criador. Todos aquellos que estamos vinculados a la cría de alguna raza, debemos de ser consientes de que los padres no solo transmiten a sus cachorros su virtudes o defectos físicos, sino que además transmiten su carácter. Cuando uno realiza una cría debe de tener en cuenta el carácter de los padres.

Los propietarios de un perro a su vez tienen la responsabilidad en la educación del mismo y en su socialización. El dicho "no hay prenda que no se parezca a su dueño" en el caso de un perro es muy apropiada. Según como sea criado el mismo, será el carácter que tendrá de adulto Si sus dueños lo crían agresivo, ese será su carácter de adulto, si se lo cría cariñoso, otro será el resultado.

Al mismo tiempo el propietario de un perro y en particular de un Dogo Argentino debe de criar al mismo con cariño, con paciencia y con firmeza. Los dos primeros puntos son claros. El tercer punto, la firmeza, debe ser algo a tener en cuenta por todo propietario de un Dogo y de cualquier otra raza de gran tamaño. La firmeza no significa pegarle fuerte al perro cuando hace lo que no queremos. La firmeza, significa no permitirle a nuestro cachorro que haga lo que él quiera, sino que nos obedezca cuando le damos una orden y a su vez, valga la redundancia, ser firmes en dicha decisión. Si no queremos que se suba a la cama o a un sillón, no se lo debemos permitir nunca, ni de cachorro, ni de noche, ni cuando queremos mimarlo. De esta manera nuestro perro, va a saber cuales son las reglas de convivencia y quién es el que manda dentro de nuestra casa. Nunca debemos de permitirle que el sienta que es quien manda.

Siguiendo estos breves consejos, Ud. podrá ser uno de los afortunados propietarios de un Dogo Argentino y disfrutará de las alegrías que diariamente nos da esta maravillosa raza.

Texto: Bautista Zabala - Revista "Mundo Mascota" (Argentina) - Diciembre 1999



La culpa no es del perro sino del amo

Víctor Valiño, Veterinario y criador de dogos, explica las precauciones por tomar con todos los canes de caza.

La prensa tiene la obligación de mostrar la realidad, al menos por definición. Sin embargo, no siempre el hecho objetivamente demostrable es la realidad.

El perro, durante un histórico juicio realizado en Estados Unidos, fue caracterizado por un abogado como "el mejor amigo del hombre" y desde entonces esta descripción se universalizó. Quizás sea por eso que cuando un perro ataca a un ser humano la noticia, cobra una dimensión desmesurada y se entiende que sea así, porque ¿quién puede admitir ser atacado por su mejor amigo?

Estos episodios se magnifican aún más cuando la bestia atacante es un dogo argentino, a la sazón, la única raza criolla. Entonces la pregunta, que uno debe formularse es la siguiente: ¿cuál es toda la verdad?

El doctor Víctor Valiño, Médico Veterinario con consultorio en San Isidro, autor de varios libros sobre el dogo, criador de la raza y juez de la Federación Cinológica Argentina de perros aptos pan caza mayor, es un referente para aclarar el punto en cuestión.

"Cada vez que los diarios o la televisión reflejan dolorosos episodios que involucran a nuestro perro nacional, quienes los criamos sentimos dolor; porque en general no se informa de igual manera sobre hechos de la misma naturaleza protagonizados por otras razas", dijo Valiño.

"Con esto no quiero relativizar los ataques contra personas en los que se vieron envueltos dogos, pero estoy convencido de que se informa sobre el efecto sin averiguar las causas. En el ambiente de la cría de perros se emplea el siguiente lema: Hay un perro para cada amo. Esto quiere decir que para tener una relación armónica con cualquier cánido es necesario tener más carácter que él.

"Pero esto no es lo único que hay que tener en cuenta. Si bien los criadores orientan a los compradores, no son adivinos y mucha gente deposita en el perro todas sus fallas de carácter. En consecuencia, compran un dogo o cualquier raza de guardia para convertirla en un arma que luego no sabrán utilizar", agregó.

"Sin ir más lejos, hace uno días en Cañuelas y en Mendoza, varios perros atacaron a una nena y a una mujer. Entonces, la pregunta que es necesario hacerse es de quién es la culpa. ¿De los perros que son irracionales, o de los dueños que, aún sabiendo que son bravos, los dejan sueltos a la buena de Dios?

"Es inadmisible que no se tomen las precauciones para que esos animales no ataquen a quien no deben. En consecuencia, es necesario que el perímetro en el que ejercen su territorialidad sea invulnerable de adentro hacia fuera y viceversa".

"Por último, insisto, hay un perro para cada dueño, y lo importante en estos casos es meditar acerca de lo que se va a llevar a la casa".

Texto: M. V. Víctor Valiño - Revista "Mundo Mascota" (Argentina) - Diciembre 1999



Cuidado con los dogos


Cuando Miguel García me ofreció la posibilidad de escribir algo sobre los dogos, pensé:... ¿Qué puedo escribir yo, sobre esta raza tan maravillosa para mí y para muchos, y tan odiada y castigada para otros tantos?

Será porque es la única Raza Nacional?; ¿Será porque con la mentalidad que tenemos los argentinos, tenemos que darle palo a todo lo que es nuestro y siempre es mejor lo de afuera?

Les han hecho la mala fama de "asesinos", "come chicos" y otras tantas barbaridades; ¿Pero y qué pasa cuando los perros que ocasionan terribles accidentes, no son dogos?; ¿Por qué no sale ni en los diarios, ni en las noticias de la televisión?; ¿Por qué?, ¿Por qué no es noticia?

Estadísticamente de 100% de las mordeduras a seres humanos causadas por perros, el 80% son de mestizos y en mayoría es a sus dueños o integrantes del grupo familiar.

El 20% son perros de raza; y un 15% es cumpliendo la función de guardia a personas ajenas a su entorno y solamente en un 5% es a sus dueños o integrantes del grupo familiar y así todo habría que evaluar el motivo, ya sea crianza, atención y afecto que se les ha brindado para que sean agresivos. Porque estoy cada vez más convencida por mis propias experiencias que mientras más amor y cuidado les doy a mis dogos más dóciles y cariños son. Pero eso no quita que un perro de guardia va a ser siempre un perro de guardia y vi cumplir a la perfección el rol protector del hogar, cuidando, protegiendo con su vida, de ser necesario, lo que les pertenece porque es su naturaleza, son tan territoriales que no necesitan ser adiestrados, y son tan dulces y cariñosos que si no fuera por su tamaño podrían pasar por perritos falderos.

... Que son asesinos ... Qué barbaridad, asesino es el hombre, a ellos al igual que a un niño, depende cómo lo eduquemos.

Pero en qué cabeza cabe, yo, teniendo dos hijos, Damián de 11 años y Antonella de 11 meses pondría en riesgo sus vidas criando perros asesinos. Ellos le sacan la comida de la boca, y los perros jamás han tenido una reacción dudosa al respecto, dado a que han sido criados con tanto amor y ocupan el mismo lugar que otro integrante de la familia.

Por eso pienso que esta noble raza merece la oportunidad de ser reivindicada ya que goza de muy mala prensa. Y cómo empezamos?...

Cuando mi madre tomó la decisión de comprar la casaquinta, teníamos una hembra Ovejero Alemán, "Zeta" que era un muy lindo ejemplar pero por su temperamento, no servía para guardia.

Fue entonces que con Ariel, mi marido, salimos a comprar un perro más, obviamente otro Ovejero. Fuimos a varios criaderos, pero no nos convencía la calidad. De regreso, Ariel me comenta: desde chico quise siempre un Dogo; no me convencía mucho la idea ya que yo misma repetía lo que el resto de la gente por ignorancia; "no son malos", pero bueno, no obstante y pese a no estar muy convencida adquirimos nuestro primer ejemplar, una magnífica hembra de 4 meses que nos enseñó con su cariño cuánto de mito había en los dichos de la gente.

Al poco tiempo estabamos tan fascinados que compramos otra hembra, de a poco nos empezamos a meter más y más en la raza, informándonos con material bibliográfico, revistas caninas, conociendo gente de la raza, asistiendo a exposiciones y para cuando nos dimos cuenta la mayoría de nuestros temas eran referentes a la raza, y nos dijimos ... ¿Por que no criar,

ocupamos nosotros también de difundir esta joven y maravillosa raza? Ser unos más de los que peleamos para que el Dogo Argentino, nuestra raza ocupe un lugar tan importante en la Cinofilia, como realmente se merece.

Y aquí estamos, nosotros tratando de hacer lo mejor por ellos, a través de la crianza y el amor, y ellos lo mejor por nosotros; ¡¡EXISTIR!!

Texto: Griselda Morán - Revista "Mundo Mascota " (Argentina) - Diciembre 1999

El Dogo Argentino ¿un profeta en tierra ajena¿



El Dogo Argentino, siendo la única raza originada en nuestro país, es hoy día una raza de la cual existe poco conocimiento por el público en general.

Si bien en los últimos años ha existido un crecimiento importante de nacimientos de ejemplares de la raza, de inscripciones de criaderos y de dogos exhibidos en las exposiciones, aún estamos muy lejos de un real conocimiento de las virtudes de la raza por la generalidad de la población.

Tal vez uno de los límites en el crecimiento y divulgación que ha tenido nuestra raza, es lo que nos enseñó Jesús: Nadie es profeta en su tierra.

Nuestra raza es realmente admirada y buscada por muchísimas personas de los distintos lugares del mundo y es ignorada por muchos argentinos. Tal vez es uno más de nuestros defectos que sólo se corrige al estar lejos de nuestra tierra. Por dar algunos ejemplos, el tango es respetado y admirado por los extranjeros e ignorado por gran parte de nuestra población, lo mismo pasa con la geografía de nuestro país, la cual es mas admirada por los extranjeros e ignorada por nosotros. Muchos ejemplos más podríamos agregar y entre ellos se encuentra nuestra raza, admirada por la cinofilia mundial y olvidada por los argentinos.

Hoy en día, por la globalización que se ha producido en la cultura y en las relaciones y sobre todo por la conexión a través de Internet, es posible encontrar seguidores de la raza en los distintos lugares del planeta. Tal es así, que ya existen Clubes del Dogo Argentino en países como España, Italia, Francia, Canadá, EEUU, etc. y criadores de dicha raza en países como Israel, Rusia, Yugoslavia, México, Colombia, Perú, Brasil, Uruguay, Portugal, Alemania, Dinamarca, Bélgica, etc. por nombrar algunos.

En dichos países no sólo existen criadores o propietarios de Dogos Argentinos, sino que existen verdaderos fanáticos de la raza, que día a día reclaman información sobre la misma, la divulgan, e inclusive escriben libros y artículos sobre la misma. Es nuestro deber como criadores y admiradores de la raza, divulgar la misma, para que el Dogo Argentino sea reconocido no sólo a nivel internacional, sino para que pase a ser un profeta en su tierra.

Por dicha razón quiero expresar mi agradecimiento al señor Miguel García, por la divulgación de nuestra raza en esta prestigiosa revista.

Texto: Bautista Zabala - Revista "Mundo Mascota" (Argentina) - Diciembre 1999



¿Ángel o demonio?


"Un perro asesino en España" es sólo uno de los muchos titulares similares que hemos leído en la prensa relativos al triste acontecimiento ocurrido en la isla de Palma, donde un dogo argentino ha dado muerte a un niño de pocos años.

Los creadores del dogo argentino, los hermanos Nores Martínez, nunca buscaron un perro agresivo sino un animal útil para la caza. Dos libros nos dejó escritos Agustín Nores, "Historia del dogo argentino" en el que narra los cruzamientos con varias razas para obtener el perro criollo y "El dogo argentino", consolidación de un trabajo que se inició en 1925. Del primero creo oportuno traer aquí estos párrafos: "Otro problema muy serio que encontré en los dogos que mi hermano me llevó a La Pampa fue el mal carácter para sus congéneres. Con la educación, la nueva sangre bonachona de Pointer y Galgo Irlandés, que les dieron buen carácter, conseguí hacerlos sociables extirpando ese ancestro peleador. El resultado inmediato fue obtener perros dóciles, cazadores y sin afán combativo con sus congéneres. El fin que nos propusimos hace medio siglo, con mi hermano Antonio: hacer un perro valiente, cazador de caza mayor, amigo de los niños, sociable con sus congéneres y guardián de nuestros hogares". Esta búsqueda de un animal sociable, amigo de los niños, no es propaganda al uso para la venta de cachorros sino una realidad constatada por quienes hemos convivido con la raza. Vuelve a la carga Agustín Nores, ahora en su otro libro "El dogo argentino": "Muchos aficionados a los perros me han formulado la pregunta con que titulo este artículo, "¿Es el dogo argentino un perro feroz?". Sin duda les surge la pregunta al enterarse de la forma en que son capaces de luchar hasta la muerte, del valor, decisión y temeridad, inconsciencia estoy por decir, con que acometen al jabalí o al puma o cualquier otra fiera contra la cual su amo los anime. De esta condición de su valor, ya legendario, viene la duda de que sea una raza de perros feroces, que matan o al menos muerden al primer ser humano que tienen a su alcance. Quien haya tomado contacto con algún dogo argentino comprenderá que lejos está de la verdad cuando se le supone un perro feroz. El dogo es el más dócil y manso de los perros de presa y sin duda ni aún los falderos tienen la bondad y paciencia para soportar las torturas que él es capaz de soportar de los niños. En mis largos años de contacto directo con ellos jamás me he enterado que un dogo haya mordido a alguien, y menos a un niño".

El perro del incidente de Palma es un dogo argentino de notable calidad racial, como hemos podido apreciar en las fotografías y reportajes televisivos que nos lo mostraban en su perrera. No podemos, por tanto, pensar en un mestizaje espúreo como el responsable de su comportamiento. ¿Que ha ocurrido entonces?. Indudablemente estamos frente a un sujeto tarado por circunstancias que precisarían un estudio detallado de su medio ambiente y educación para evaluar. Pero irremediablemente un drama excepcional y triste, la muerte de un niño por un sujeto tarado, es amplificado a propósito por los medios de comunicación social poniendo en entredicho la raza e incluso toda la población canina. Un perro que muerde es un perro al que se ha permitido que muerda, el luctuoso accidente es el resultado de una educación equivocada o de una tara genética. Debemos atribuir al hombre la máxima responsabilidad de una agresividad que ha desembocado en una muerte, lo que no quiere decir que exoneremos al perro alegando que es en todo punto inocente, pues entonces estaríamos hablando de un animal carente de personalidad. Ninguna raza es potencialmente mala u hostil hacia el hombre, pero en todos aparecen sujetos hiperactivos, batalladores, que se lanzan en persecución de personas en movimiento, niños que corren, etc., una actitud que debe ser corregida desde cachorro. En los sujetos potentes y con tendencia a la agresividad se debe aprender muy temprano a frenar sus manifestaciones de mal humor, sus gruñidos y sus deseos de morder.

Inteligencia versus raciocinio

No todas las razas poseen un desarrollo psíquico que represente la totalidad del diapasón intelectual del perro y aquellos que han convivido con variedad de razas, incluso mestizos, saben lo torpes que pueden ser unos individuos y lo despiertos que salen otros. En términos generales podemos afirmar que las razas que presentan mayor propensión a la observación visual, aquellas que fijan la mirada en el rostro y analizan su entorno por medio de la vista, es el caso de los perros de pastor y algunas razas de defensa, desarrollan más rápidamente la inteligencia y se relacionan mejor con el grupo humano. Disponen de una mayor complejidad psíquica que las razas con inclinación al rastreo olfativo. También sabemos que las razas muy especializadas, y la especialización se adquiere por una gran depuración genética, tienden a igualar el tipo de caracteres entre todos sus individuos, haciendo las características de su especialización muy profundas y arraigadas, pero perdiendo variedad. Para el raciocinio, no podemos negar que el perro interpreta lo que en su entorno se produce y responde a ello, es necesario captar el abanico más amplio de estímulos. El dogo argentino es una raza muy especializada y con claras facultades olfativas, pero también posee un instinto despierto que le lleva a contemplar el mundo con una mirada fija y estudiosa. Es una raza básicamente no problemática y que en contadas ocasiones ha provocado incidentes reprochable de ataques a personas.

Como por herencia genética el perro posee una tendencia innata a sentirse poseedor de su entorno responde frente a éste con el ladrido o la agresión, si ha realizado una interpretación equivocada del estímulo la agresión será injustificada. La actividad afectiva del perro domina todo su comportamiento, nace de su instinto gregario y muestra lo profundo de sus cualidades de convivencia. Podemos definir el perro como un animal anímicamente afectivo. Y es precisamente la afectividad y dependencia hacia el ser humano, presente en todos los estadios de su evolución, lo que ha permitido la pervivencia de la especie a lo largo de los siglos. Debemos aceptar que se produzca un pequeño porcentaje de comportamientos extraños, pues bien el carácter del perro es de procedencia genética, posteriormente se amolda a las experiencias de su medio ambiente, donde por torpeza del ser humano se estimulan de forma equívoca las reacciones naturales, creando, por inducción hábitos indeseables. Por ejemplo: si tras gruñir o amenazar a un desconocido premiamos al perro, llegará un momento, tras un numero determinado de experiencias gratificantes, que el perro agredirá sin estímulo natural que desarrolle su instinto de defensa.

¿Por qué muerde un perro? Desde cachorro aprendió a que mordiendo mantenía su supremacía sobre los demás, mordiendo lograba la mayor porción de comida cuando estaba con sus hermanos de camada, luego quizás a su dueño le hizo gracia verle atacar a otros perros jóvenes. Deseo de agradar y necesidad de proteger lo que estima que le pertenece lleva al perro a agredir. Este es un perro enfermo, un sujeto enfermo por una mala crianza, no una raza enferma, y no puede denostarse la raza por el comportamiento de un individuo.

Texto: Luis Arnanz – Revista "Perros y Compañía" (España) – Marzo 1999



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